Innovar en familia con madera del sur de Chile
Nota: diario el Mercurio: Bernardita Aguirre Pascal
Esta empresa forestal y constructora desarrolla un negocio que va desde la semilla del árbol hasta casas con todas sus terminaciones.
El emprendimiento constante ha sido la clave del crecimiento de Magisur, empresa forestal, maderera, constructora e inmobiliaria.
Si bien los cuatro hermanos Benito (Raúl, Gonzalo, Marcelo y Fernando) recibieron como herencia paterna los bosques forestales y la industria maderera, ellos le dieron un giro al negocio y se diversificaron hacia nuevas áreas para poder competir.
Más de 3.800 viviendas y 12% de crecimiento anual los enorgullecen hoy, pero, a pocos días del fallecimiento del patriarca de la familia, Raúl Benito Pleguezuelos, recuerdan que la base de este negocio está en su historia.
Todo parte en 1966, cuando los hermanos Raúl y Fernando tenían un campo forestal valorado en poco menos de un millón de dólares y comienzan una pequeña barraca ubicada en el sector de Padre las Casas, en Temuco, que bautizaron como Longisur.
Fue la separación de ellos, al quedar un hermano en Santiago con la marca Longisur y el otro en la IX Región, lo que dio nacimiento a Magisur, empresa formada por los cuatro hijos de Raúl Benito, que emprenden desde la zona de Temuco.
Magisur partió con su división maderera en 1987 y en 1993 comenzó como constructora. "El mercado cambió en esos años, dejamos de hacer la segunda vivienda tipo bungalow de techo bajo, típica de los años 70, y comenzamos a hacer casas más grandes, de techos más altos y mejores terminaciones en los campos y lagos del sur de Chile", cuenta el gerente comercial de Magisur, Gonzalo Benito.
Sus casas, ubicadas mayoritariamente en la IX Región, tienen un estilo sureño con fuerte influencia de los antiguos colonos alemanes, donde prima la madera de pino insigne, oregón y raulí, con sólidos pilares y vigas de pino, altas techumbres recubiertas de tejuelas de alerce y terminaciones en madera nativa.
Hasta la fecha Magisur ha construido unas 3.800 unidades de viviendas, entre casas, colegios, hoteles, condominios y departamentos.
Las casas de Magisur se desarrollan de manera industrial. Se procesa la madera y se hacen las casas que están preparadas en sus piezas, pero se construye en el lugar. Algo así como casas prefabricadas en partes, pero levantadas y construidas a la medida.
Estas casas tienen un valor promedio de 18 UF el metro cuadrado y demoran en construirse entre dos y cuatro meses y medio, dependiendo del tamaño. Su sello está dado por el tratamiento natural y tecnológico que los hermanos Benito dan a sus bosques, que son explotados en el momento justo de maduración. Luego viene un milimétrico proceso de corte y de posterior secado al vacío, con impregnación de minerales para su impermeabilización.
Las ventas han crecido, partieron haciendo unas 25 casas al año y hoy levantan 70 casas aisladas anuales, más otras tantas en condominios.
También se han desarrollado en el sector inmobiliario comprando terrenos y ofreciendo proyectos.
"Hemos tenido que diversificarnos, porque tenemos 250 personas trabajando que se han mantenido en la empresa por años y no las podemos despedir, entonces tenemos que generar nuevos negocios", explica Gonzalo Benito.
Así, además del área inmobiliaria, que les permite un flujo constante de viviendas, abrieron otra área de ventanas llamada Vesur, una ventana abatible que se abre en distintas direcciones y es de diversos tamaños. Hoy ésta es una unidad nueva que los provee a ellos y a diversas constructoras de todo el país.
La familia Benito además tiene un negocio ganadero de vacas de raza clavel.
Emprender en familia
Magisur es hoy una empresa familiar con cinco divisiones, las que son administradas por los hermanos Benito. Raúl, constructor civil, está a cargo de la constructora; Marcelo, ingeniero comercial, de la administración y explotación de bosques, de la barraca y de la fábrica de ventanas Vesur; Fernando, del transporte del área forestal, y Gonzalo, de la gerencia comercial.
Todos son profesionales y han puesto sus fuerzas en el crecimiento y diversificación del negocio, lo que ha sido la clave para mantenerse en este competitivo mercado.
- Al ser éste un negocio de su padre, ¿le fue más fácil emprender?
"Partí con mis propios negocios, tuve un campo forestal, un restorán y con mis hermanos trabajé en una empresa ganadera. Creo que tengo una vocación de emprendedor que heredé de mi padre, pero partí con lo mío".
- ¿Qué características debe tener un emprendedor?
"Una combinación equilibrada entre el ser conservador y saber asumir riesgos. Los extremos son malos, uno puede caminar más rápido, pero con seguridad y constancia. Ésa es la clave".
- ¿Es difícil emprender en familia, de a cuatro?
"Cuesta más. Pero al trabajar en familia hay seguridad por la confianza que se da al tratar con hermanos".
- ¿Entrarán las nuevas generaciones?
"A futuro podría ser que entren sobrinos e hijos. Pero con una experiencia externa primero como tuvimos nosotros, porque afuera es donde se aprende y nosotros les transmitiremos experiencia".
Un crecimiento parejo de 12% anual y más de 3.800 unidades vendidas respaldan
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